martes, 12 de septiembre de 2017

EL PAPA FRANCISCO EN COLOMBIA (Pbro. Jesús Hernando Camacho M.)

Un acontecimiento extraordinario, acaba de vivir Colombia. La visita del Papa Francisco, un hombre argentino, que nos recuerda la Universalidad de la Iglesia, pero ante todo nos recuerda la capacidad de mover la multitud de quien es Pedro, con el estilo de Jesús, que mueve la multitud.

Con frecuencia, nos hemos enterado de la riqueza espiritual de la Iglesia cristiana Católica(Iglesia Universal). Se nos ha dicho que el Espíritu Santo, en la Iglesia, elige para cada época el Papa que necesitamos. Lo experimentamos en cada uno de los Pontífices, que hemos escuchado con atención, que hemos podido leer en sus escritos, en sus encíclicas, documentos etc.

El Papa Francisco, un hombre que en cada una de las ciudades visitadas en nuestro país, movió la multitud, lugares en los que desbordó gente de tantos países y de tantos rincones de Colombia. Lo impensable, se hizo realidad, la multitud en las calles, delante de los televisores, en los aeropuertos, en los estadios, en las calles, la multitud paralizada por la conmoción de un Papa, que habla como nosotros, que sabe romper el protocolo y con ello asume los golpes de la vida, que nos marca cuando se toman riesgos y cuando nos acercamos a los que se nos ha encomendado.

El Papa Francisco, recorrió los rincones de las cuatro ciudades visitadas, levantó de las camas enfermos, que salieron a su encuentro como los leprosos, los ciegos, los sordos en tiempos de Jesús. Parecía que se repetían las escenas de la época de Jesús, algunos pequeños que ante toda la multitud, necesitarían árboles, como Zaqueo, para subir y descubrir el Jesús que pasa, que conmueve, que conmociona. El Jesús, que se detiene ante los enfermos y abraza a los mutilados, a los lastimados por la violencia incomprensible de quienes propagan el odio, la rabia y la violencia.

Francisco, como le gritaba la multitud, sonrió, lloró en silencio e invitó a los jóvenes a no dejarse robar la alegría, ni permitir, que se les robara la esperanza. En medio de los religiosos , sacerdotes y seminaristas de todo el país, en la ciudad de Medellín , dijo : "El Diablo entra por los bolsillos..." Un llamado a vivir en la simplicidad, en la pobreza, no sólo a los religiosos, sino a todo hombre que decide abrazar la corrupción y la injusticia humana, el apoderarse de los bienes del otro, de la salud de otros, de la tranquilidad y la paz de los más frágiles.

No era fácil, disimular las lágrimas, de aquellos que incluso no son cercanos a la Iglesia, ni siquiera a las prácticas cotidianas de la misma.

El Espíritu santo, nos ha dado un Papa, italiano, un Papa polaco, un Papa alemán, ahora un Papa argentino, es posible que nos regalen un Papa africano, o un Papa norteamercano (USA o CANADÁ), o un Papa indio. La  Iglesia en su gran sabiduría, nos abraza con los papas de los tiempos en los contextos necesarios y precisos de la historia de la humanidad.

(Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera).