Durante mucho tiempo hemos aprendido que la vida humana es un camino de procesos, que las plantas y la naturaleza humana nacen, crecen, se reproducen y se mueren. Se vuelve a iniciar un ciclo, una impresión de volver a comenzar.
Las enseñanzas del deporte, ahora durante La Copa América, calla un nombre, del que todos hemos sido testigos era, un mago del balón, de la precisión, de la búsqueda y de la fuerza en la colectividad.
Su nombre es Falcao, todo un país hizo fuerza y ruido para querer ver a ese gran hombre en nuestra Selección. Su lesión atlética, su frustrado rompimiento corporal, todo se quiso realizar como un milagro apresurado.
Y en ese afán desmedido, hicimos que el calor de un hermoso pueblo colombiano, permitiera acelerar procesos, "acelerar" la recuperación de los músculos; apresurar las maneras que usualmente se realizaban poco a poco, se agitaron con una rápida recuperación casi incomprensible a lo que es la sabia naturaleza humana.
Por eso quisiera decir, que todo en el hombre obedece a un proceso, comenzamos muy diminutos y luego desde dentro del vientre de una madre, todo se va gestando con una gran sabiduría del milagro de la vida.
Por ello, podemos redescubrir que la vida humana es un camino de procesos, de vías a la plenitud de la existencia humana. Es un camino de lógica, que se va llevando poco a poco.
Luego comenzamos a gatear, a caminar y más tarde podemos descubrirnos seres libres capaces de decidir, por encima de la influencia de la masa humana, son quienes han permitido dejarse contagiar por la multitud y no seguir el camino de la razón y de la libertad propia de cada ser humano.
Todos sentimos ese desafío constante de la masa humana, que pretende imponerse por encima de nuestros criterios personales, acallar, silenciar el compromiso con nosotros mismos, hasta dejarnos solos en el silencio de nuestras propias y dolorosas soledades, por escuchar la masa y no nuestro corazón y nuestra razón.
miércoles, 29 de junio de 2016
viernes, 10 de junio de 2016
LA DISCIPLINA (Descubrir lo humano) Cartago hoy (Semana del 4 al 10 de Junio)
Desde niños nos enseñaron a los horarios de levantada, nos educaron para ir a la escuela, para vestirnos, nos preparábamos para ir al campo deportivo o al cine, o a la celebración religiosa dominical, teníamos un tipo de comportamiento. Todo ello, se llamaba disciplina, cultura, educación.
Toda esta manera educativa nos enseñó un estilo de vida, una espiritualidad, una manera de comportarse, una manera humana de vivir. Es extraño cómo los conceptos fueron cambiando desde todo punto de vista. Los vestidos, los comportamientos, las maneras de hablar, de expresarse, donde el lenguaje no ocupa una lógica comunicativa, sino un desafío constante a la comprensión de quien se dirige a otro sujeto o a otra persona.
Por ello, es posible que un niño se escuche hablando como un adulto que ha tenido una historia frustrante en los vicios de la calle, sin que ello nos asegure que el pequeño viva esa realidad, pero él, ya ha asumido esa manera de hablar, sin comprender lo que existe detrás de sus palabras. Es posible que en los andenes de una ciudad, en vez de peatones, encontremos motos, bicicletas y que los mismos peatones se vean obligados a descender del lugar de su seguridad.
El concepto que se ha hecho poco a poco un criterio de verdad durante muchos años es el concepto de estética. Basta lo bello, como criterio de afirmación de las cosas, no importando las consecuencias morales, éticas, trascendentales o legales de la actuación de las personas.
Ser disciplinados no conlleva a la destrucción, al contrario, ser indisciplinados abre un boquete a todo tipo de frustraciones de la vida humana, nos lleva a un desorden que impide llevar a cabo proyectos de felicidad para argumentar con nuestros actos, los deseos más grandes del corazón humano.
(Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera)
Toda esta manera educativa nos enseñó un estilo de vida, una espiritualidad, una manera de comportarse, una manera humana de vivir. Es extraño cómo los conceptos fueron cambiando desde todo punto de vista. Los vestidos, los comportamientos, las maneras de hablar, de expresarse, donde el lenguaje no ocupa una lógica comunicativa, sino un desafío constante a la comprensión de quien se dirige a otro sujeto o a otra persona.
Por ello, es posible que un niño se escuche hablando como un adulto que ha tenido una historia frustrante en los vicios de la calle, sin que ello nos asegure que el pequeño viva esa realidad, pero él, ya ha asumido esa manera de hablar, sin comprender lo que existe detrás de sus palabras. Es posible que en los andenes de una ciudad, en vez de peatones, encontremos motos, bicicletas y que los mismos peatones se vean obligados a descender del lugar de su seguridad.
El concepto que se ha hecho poco a poco un criterio de verdad durante muchos años es el concepto de estética. Basta lo bello, como criterio de afirmación de las cosas, no importando las consecuencias morales, éticas, trascendentales o legales de la actuación de las personas.
Ser disciplinados no conlleva a la destrucción, al contrario, ser indisciplinados abre un boquete a todo tipo de frustraciones de la vida humana, nos lleva a un desorden que impide llevar a cabo proyectos de felicidad para argumentar con nuestros actos, los deseos más grandes del corazón humano.
(Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera)
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