DESCUBRIR LO HUMANO
Lamartine, uno de los grandes pensadores franceses, escribió una frase que ha sido de gran aprendizaje en la vida humana. Su frase traducida del francés : "El hombre es un aprendiz, el dolor es su maestro y nadie se conoce hasta que sufre".
El dolor que durante varios días ha golpeado a muchos seres humanos, comenzando por nuestra querida ciudad de Cartago , con los hermanos de Bellavista, ahora siguiendo con el drama atroz de la naturaleza, con los hermanos ecuatorianos, donde un número significativo de compatriotas también han sido lastimados por el desastre natural, nos educa de nuevo, nos lastima, nos hace comenzar de nuevo, nos lastima, nos hace comenzar de nuevo, pensar en el inicio de proyectos de vida, de esperanzas que se van tejiendo gracias a la educación, espiritualidad y filosofía.
Sufrir es algo indeseable, pero el dolor y el sufrimiento tienen o llevan consigo una educación que nos hace preguntarnos por nuestra capacidad de resiliencia , nuestra capacidad, nuestra capacidad para levantarnos de una tragedia, de un golpe lamentable que nos disminuye en lo humano, que nos fragiliza, pero al mismo tiempo nos hace reflexionar sobre la liviandad de la vida humana. Particularmente nos educa sobretodo lo que es pasajero y lo que tiene un valor relativo.
El valor absoluto es la vida misma, es el tesoro de nuestra existencia. Las cosas materiales son elementos relativos, delante del gran valor de la vida.
El dolor es un visitante indeseable pero educador de realidades, que van más allá de los acontecimientos que nos visitan.
Las lágrimas, enfermedades, separaciones , la muerte de de los pequeños son circunstancias que transforman nuestras vidas, nuestras aspiraciones, nuestra vida misma. Cuando nos enfrentamos a todo tipo de sufrimiento descubrimos quiénes somos y qué tipo de espiritualidad abunda en nuestras vidas para sobrepasar los momentos difíciles de la existencia humana.
El dolor sigue siendo un Maestro que nadie quiere llamar, pero como gran educador se acerca para mostrarnos el camino, la meta de nuestra vida. Tenemos una certeza, de quien nos enseñó: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" Aprender del único y verdadero Maestro es vivir en la verdad, a pesar de nuestra fragilidad humana.
Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera.
martes, 26 de abril de 2016
EL MISTERIO DEL PERDÓN (Cartago hoy,13 al 19 de febrero del 2016)
Descubrir lo humano
San Juan Pablo II, Papa en su experiencia de labor como pastor sufrió un atentado perpetrado por Ali Agca en mayo de 1981. Este hombre pretendió arrancarle la vida al disparar en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.
Pero el mismo Papa, en el camino , luego del atentado pidió ser confesado, pidió misericordia de Dios, para su alma, quizás sabiendo que estaba camino a un sendero definitivo. El heroísmo y la tenacidad de un verdadero seguidor de Jesús, el Cristo.
Como si fuera poco, su Santidad una vez y milagrosamente recuperado, quiso ir a la cárcel de Rebibbia en Roma para encontrarse con su agresor. El universo entero captó al Papa San Juan Pablo II, tomando entre sus manos, las mismas manos que le dispararon.
El universo entero se hizo silencio profundo al observar un cuadro emocionante donde las palabras no hacían falta , solo la percepción de semejante cuadro de perdón y de misericordia. Es quizás lo que el Papa Francisco nos ha propuesto durante éste año: vivir la misericordia divina, como una posibilidad no solo para ser perdonados, también para brindar el perdón.
Muchos seres humanos nos han enseñado que el perdón es característica de almas grandes y nobles, que perdonar es permitirle al otro alcanzar de nuevo su dignidad de vida. El tiempo de la cuaresma nos invita a recibir el perdón y a brindar la posibilidad de perdonar por ofensas que nos hayan infringido. Perdonar libera el corazón, permite entrar en la bondad del amor del Padre-Dios.
Muchas guerras fueron fruto del odio, la violencia y el desquite. Muchos jóvenes y familias destrozadas por ausencia de perdón y misericordia vieron desvancer sus esperanzas al entrar en el camino de la destrucción..
Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera
San Juan Pablo II, Papa en su experiencia de labor como pastor sufrió un atentado perpetrado por Ali Agca en mayo de 1981. Este hombre pretendió arrancarle la vida al disparar en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.
Pero el mismo Papa, en el camino , luego del atentado pidió ser confesado, pidió misericordia de Dios, para su alma, quizás sabiendo que estaba camino a un sendero definitivo. El heroísmo y la tenacidad de un verdadero seguidor de Jesús, el Cristo.
Como si fuera poco, su Santidad una vez y milagrosamente recuperado, quiso ir a la cárcel de Rebibbia en Roma para encontrarse con su agresor. El universo entero captó al Papa San Juan Pablo II, tomando entre sus manos, las mismas manos que le dispararon.
El universo entero se hizo silencio profundo al observar un cuadro emocionante donde las palabras no hacían falta , solo la percepción de semejante cuadro de perdón y de misericordia. Es quizás lo que el Papa Francisco nos ha propuesto durante éste año: vivir la misericordia divina, como una posibilidad no solo para ser perdonados, también para brindar el perdón.
Muchos seres humanos nos han enseñado que el perdón es característica de almas grandes y nobles, que perdonar es permitirle al otro alcanzar de nuevo su dignidad de vida. El tiempo de la cuaresma nos invita a recibir el perdón y a brindar la posibilidad de perdonar por ofensas que nos hayan infringido. Perdonar libera el corazón, permite entrar en la bondad del amor del Padre-Dios.
Muchas guerras fueron fruto del odio, la violencia y el desquite. Muchos jóvenes y familias destrozadas por ausencia de perdón y misericordia vieron desvancer sus esperanzas al entrar en el camino de la destrucción..
Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera
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