martes, 7 de abril de 2020

PARADIGMA SORPRESA (

Podríamos empezar diciendo con otras palabras, cambio de paradigma. En una etapa de sorpresa de la historia humana, una nueva manera de pensar, de obrar, de proteger la vida y de permitir que el universo se exprima de manera diversa, nos ha sorprendido.

Es como una especie de revelación ante nosotros, ante nuestra propia humanidad, nos ha ayudado a redescubrir el rostro con el que vivimos, los deseos o ambiciones que nos han perseguido y acompañado por tanto tiempo, sin que nos percatáramos de ésta nueva realidad "impuesta".

Lo pequeño, lo diminuto, lo aparentemente invisible e insignificante, ha tomado la primera plana de los periódicos , la primera vista en televisión, convirtiéndose en tema de dolor, de angustia, ocasión para la creatividad, para la búsqueda, para el sacrificio e incluso para la muerte.

Cómo no preguntarse ante la tragedia, por qué se nos olvidó que nos envuelve una gran fragilidad, cómo llegamos a creer que no somos invencibles frente a la dura realidad de la muerte? 
Por qué llegamos a olvidar que los lugares donde se protege la vida, donde se procura la salud, aún en éste siglo, son necesarios para subsistir ?
Cuándo llegamos a pensar que era más valiosa la producción constante, frente al valor no relativo , del valor de la vida misma?

Cuando recorren los astutos y arriesgados periodistas , reporteros nacionales e internacionales, descubren para el mundo algo asombroso. Hospitales vacíos, hospitales subutilizados, en ruinas, despreciados por sociedades que se les olvidó la fragilidad del cuerpo humano, la conexión en la que nacimos al entrar en el universo.

Ésos lugares olvidados, fueron reemplazados , en el inicio de la tragedia, por improvisadas carpas, tiendas inflables, para recibir los posibles enfermos de éste contagio mortal. El lugar seguro para sanar, un hospital, se convirtió en ocasiones en el lugar para morir. Muchos médicos , enfermeras se los llevó ésta tragedia en el lugar donde más seguros se sentían.

Pero también un mundo postmoderno, en el que vivimos, se nos olvidó la fe, es decir, la confianza, creer en los acontecimientos que pasan ante nuestros ojos, los fenómenos, en un mundo que es un pañuelo, conectado indiscutiblemente a otros territorios. No le creímos a lo que veíamos, en otros lugares; lo juzgábamos como acontecimientos y circunstancias para otros, no para nuestras empresas, no para nuestras ciudades y menos para nuestras familias, para nuestras enfermeras y para nuestros médicos.

En éste mundo postmoderno, el paradigma impuesto por sorpresa, nos recuerda la historia humana desde la simplicidad que se impone. Quisiera recordar algunos lugares de salud al rededor del mundo, los nombres que los medios de comunicación nos han regalado. Encontramos hospitales y palabras  como éstas:
-Hospital Santo Tomás
Hospital San Marcos
Hospital San Juan Bosco
Hospital San Genaro
Sanitas etc.
Éstos nombres están ligados a historias maravillosas, que nos ayudaron a reconocer tiempo o siglos atrás, cuál era la fuente de la vida, de la salud, pero sobretodo nos ayudaron a no olvidar jamás, la realidad de la muerte, de la caducidad de nuestras vidas, pero con una esperanza en la eternidad.

También en éste contexto de confusión, de temor y angustia, aparecen héroes, que salvaron vidas por los principios y destrezas de sus reflexiones. Es maravilloso escuchar a un científico italiano decir, que aprendió una frase maravillosa : " La ciencia, desafía el status quo"; éste hombre con ésta manera de pensar, con ésta capacidad para ir más allá de las circunstancias, salvó vidas, cambió paradigmas establecidos impuestos por las nuevas circunstancias.

El horror, la angustia, se impusieron ante la sana reflexión y la búsqueda sincera de la verdad de las cosas. La razón matemática, se impuso con situaciones nuevas , exponenciales, donde un punto de partida, podría convertirse rápidamente en 967, luego en 6.471, después en 8.674 y finalmente arrastrar a la muerte, a seres humanos valiosos de nuestras familias, sin distinción alguna.

La ausencia fuerte de una escasa contradicción, la ausencia de una dialéctica(oposición) que se impusiera con fuerza, permitió que siguiéramos caminos unidimensionales sin confrontación alguna, frente a los nuevos paradigmas, que nos tomaron por sorpresa.

Las fábricas en el mundo, han comprendido poco a poco, a no aferrarse a una sóla manera de existencia; la crisis les ha demostrado que es posible salir de las anquilosadas, valiosas producciones, para adaptarse a las nuevas necesidades de un mundo cambiante. Que ahora pueden producir tapabocas, sin que se destruya la producción.

Pero ante todo hemos aprendido que con el valor de la vida, no se puede negociar, pues la vida no es un valor relativo, sino absoluto.


Jesús Hernando Camacho Mosquera.