martes, 27 de octubre de 2015

LA ESTÉTICA Y EL CORAZÓN (Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera)

Los grandes filósofos nos enseñaron la belleza, lo bueno, lo verdadero a través de conceptos sabios, que poco a poco, fueron mostrando un camino maravilloso en el corazón de quien se abrazaba a lo bello.

Hemos aprendido a descubrir, cómo los valores, la armonía, tienen que ver con la belleza del corazón del hombre, el aprender a ejecutar una linda melodía, a través de un instrumento musical o también, utilizando el instrumento humano más poderoso de la persona humana: La voz. Ella nos permite matizar, expresar nuestros estados de ánimo, nos permite manifestar nuestra alegría o nuestra tristeza. La voz es captadora de nuestras emociones personales y más aún es motivadora de la existencia humana, cuando sabe decir, cuando puede pronunciar bellas cosas en torno a la grandeza del alma.

Una de las emociones  recientemente vivida, fue el asistir al museo Rayo en Roldanillo , donde con algunos aprendices, descubrimos el valor de los artistas que saben mezclar, la imagen junto a la voz. Los lugares que envuelven el ambiente en un contexto de meditación, de reflexión, de belleza , cuando el corazón sabe experimentar emociones que hacen que todo tome sentido y más aún, que no necesite explicación alguna. Todo ello viene manifiesto en el caudal de las emociones, de lo verdaderamente humano, en su espontaneidad maravillosa. 

Es por ello que se evidencie con el tiempo, que la capacidad de destrucción de ciertos seres humanos, radique en la ausencia, de lo estético, en la ausencia de vivencias que conduzcan a la belleza de la existencia humana, a lo ético, que plantea un hacer armonioso, moderado, justo, preciso en el campo de la acción del sujeto humano.

Decir lo bello, pronunciar las cosas que elevan el alma, produce grandes sensaciones al corazón. Llama a poder habitar un destino diferente, espanta la fealdad de la existencia del hombre, va contra la maldad de lo que desfigura, destruye y lastima. Es quizás por ello que personas tan agradables de ver, de escuchar, de gustar la compañía placentera, con el tiempo se hagan indeseables a percibir, por las malas palabras pronunciadas sin cesar que causan pobreza en el corazón de los seres humanos, incluso de quienes les aman, van perdiendo el encanto de la belleza física o espiritual, por la dureza y la fealdad que arrastra el decir con sus labios, lo más detestable continuamente, apuntando a una manera pobre de existir.

Pronunciar, decir lo bello,escribir lo agradable eleva la humanidad de la persona humana.El hacer de todo sujeto humano. (Octubre 27/2015).

viernes, 23 de octubre de 2015

AMISTAD Y AMIGOS (Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera)

Vivir sin amigos debe ser la experiencia más dolorosa, para cualquier persona. Aún los seres humanos más desprotegidos de la sociedad, poseen otros seres que se ocupan de ellos.

Las Sagradas Escrituras(En los libros sapienciales), nos recuerdan que tener un amigo es tener un tesoro. La experiencia humana, evidencia que la amistad es vital para el crecimiento espiritual, tener un hombro sobre el cual llorar, depositar temores, compartir alegrías.

Un mundo ,que no posea la sensibilidad para sentir, para expresar la gratitud, las emociones del corazón, es un mundo hostil, sin aspiraciones a alcanzar, sin sonrisas por compartir.

Aelredo de Rielvaux , uno de los grandes escritores espirituales, publicó un libro llamado La Amistad Espiritual. En éste texto mostraba la necesidad de poner a prueba  los amigos.
Y ello se logra con el paso del tiempo, con la vivencia de los momentos de dolor o de las crisis que aparecen en la existencia, los amigos aprenden a descubrir cuándo es necesaria la presencia al lado del que sufre, adivinan los instantes de soledad, la sorpresa de las incomprensiones del mundo para con los seres humanos, saben colocarse en silencio, junto al lado del que es señalado, sin buscar una pretensión de redentores, sino una presencia discreta y valiosa.

Jesús es el amigo que nunca falla, quien mejor nos comprende, no traiciona ni juzga nuestras maneras de ser, no tiene prejuicios para con nosotros. Antes bien es seguro consejero en el camino de la vida, quien no tiene un amigo le es difícil comprender el misterio de lo divino, le es difícil comprender el perdón, y se convierte en duro y frío juez del mundo, en señalador empedernido del pecado y de los errores de los demás, y se hace ciego a su propia miseria personal

.(Publicado también Cartago Hoy p. 2 Semana del 17 al 23 de octubre del 2015)

jueves, 1 de octubre de 2015

¿DÓNDE ESTÁ TU FILOSOFÍA? (Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera)

                                         
Algunos maestros durante nuestros estudios, nos educaron para descubrir la verdad, nos enseñaron a reflexionar, nos enseñaron a ser amigos de lo que es
verdadero. En otras palabras nos enseñaron Filosofía, nos educaron en su etimología de la palabra griega (Filosofía...amigo de la sabiduría).

Con el paso de los años, una gran presunción se desarrolló en nosotros, muchos creíamos que los filósofos eran gente aburrida, sin nada qué hacer, sin propósitos de disfrutar una vida. Con el correr del tiempo fuimos descubriendo lo contrario: Eran quienes mejor reflexionaban sobre el origen, sobre el hombre y sobre el universo que les rodeaba. Pero más aún, todo el esfuerzo realizado tenía una sola tarea: Llegar a ser hombres de verdad, es decir, seres realizados o en otras palabras, seres humanos felices.

Nombres como Sócrates, Platón, Aristóteles, producían algo en el estómago, al escuchar sus nombres, sobre todo si los profesores tenían miradas extrañas, cabellos largos o una gran seriedad al hablar. También nos confundimos, creyendo que cuando no entendíamos, estábamos precisamente filosofando; cosa que causaba una pequeña risa.

La vida nos ha enseñado, que quien no tiene una filosofía, no tiene identidad humana, ni identidad cultural, ni conoce a fondo sus aspiraciones, sus deseos, ni sus metas a las que quiere llegar un día. Por ello es necesario, pensar en qué tipo de filosofía hemos construido para nuestra propia vida. qué tarea le hemos dado a la razón y al corazón, para alcanzar la plenitud humana, para lograr la única tarea del ser humano: Ser personas felices.

(Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera)