Vivir sin amigos debe ser la experiencia más dolorosa, para cualquier persona. Aún los seres humanos más desprotegidos de la sociedad, poseen otros seres que se ocupan de ellos.
Las Sagradas Escrituras(En los libros sapienciales), nos recuerdan que tener un amigo es tener un tesoro. La experiencia humana, evidencia que la amistad es vital para el crecimiento espiritual, tener un hombro sobre el cual llorar, depositar temores, compartir alegrías.
Un mundo ,que no posea la sensibilidad para sentir, para expresar la gratitud, las emociones del corazón, es un mundo hostil, sin aspiraciones a alcanzar, sin sonrisas por compartir.
Aelredo de Rielvaux , uno de los grandes escritores espirituales, publicó un libro llamado La Amistad Espiritual. En éste texto mostraba la necesidad de poner a prueba los amigos.
Y ello se logra con el paso del tiempo, con la vivencia de los momentos de dolor o de las crisis que aparecen en la existencia, los amigos aprenden a descubrir cuándo es necesaria la presencia al lado del que sufre, adivinan los instantes de soledad, la sorpresa de las incomprensiones del mundo para con los seres humanos, saben colocarse en silencio, junto al lado del que es señalado, sin buscar una pretensión de redentores, sino una presencia discreta y valiosa.
Jesús es el amigo que nunca falla, quien mejor nos comprende, no traiciona ni juzga nuestras maneras de ser, no tiene prejuicios para con nosotros. Antes bien es seguro consejero en el camino de la vida, quien no tiene un amigo le es difícil comprender el misterio de lo divino, le es difícil comprender el perdón, y se convierte en duro y frío juez del mundo, en señalador empedernido del pecado y de los errores de los demás, y se hace ciego a su propia miseria personal
.(Publicado también Cartago Hoy p. 2 Semana del 17 al 23 de octubre del 2015)
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