DESCUBRIR LO HUMANO
Lamartine, uno de los grandes pensadores franceses, escribió una frase que ha sido de gran aprendizaje en la vida humana. Su frase traducida del francés : "El hombre es un aprendiz, el dolor es su maestro y nadie se conoce hasta que sufre".
El dolor que durante varios días ha golpeado a muchos seres humanos, comenzando por nuestra querida ciudad de Cartago , con los hermanos de Bellavista, ahora siguiendo con el drama atroz de la naturaleza, con los hermanos ecuatorianos, donde un número significativo de compatriotas también han sido lastimados por el desastre natural, nos educa de nuevo, nos lastima, nos hace comenzar de nuevo, nos lastima, nos hace comenzar de nuevo, pensar en el inicio de proyectos de vida, de esperanzas que se van tejiendo gracias a la educación, espiritualidad y filosofía.
Sufrir es algo indeseable, pero el dolor y el sufrimiento tienen o llevan consigo una educación que nos hace preguntarnos por nuestra capacidad de resiliencia , nuestra capacidad, nuestra capacidad para levantarnos de una tragedia, de un golpe lamentable que nos disminuye en lo humano, que nos fragiliza, pero al mismo tiempo nos hace reflexionar sobre la liviandad de la vida humana. Particularmente nos educa sobretodo lo que es pasajero y lo que tiene un valor relativo.
El valor absoluto es la vida misma, es el tesoro de nuestra existencia. Las cosas materiales son elementos relativos, delante del gran valor de la vida.
El dolor es un visitante indeseable pero educador de realidades, que van más allá de los acontecimientos que nos visitan.
Las lágrimas, enfermedades, separaciones , la muerte de de los pequeños son circunstancias que transforman nuestras vidas, nuestras aspiraciones, nuestra vida misma. Cuando nos enfrentamos a todo tipo de sufrimiento descubrimos quiénes somos y qué tipo de espiritualidad abunda en nuestras vidas para sobrepasar los momentos difíciles de la existencia humana.
El dolor sigue siendo un Maestro que nadie quiere llamar, pero como gran educador se acerca para mostrarnos el camino, la meta de nuestra vida. Tenemos una certeza, de quien nos enseñó: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" Aprender del único y verdadero Maestro es vivir en la verdad, a pesar de nuestra fragilidad humana.
Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera.
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