En términos generales, un indicador es válido cuando mide lo que dice medir. Existen distintos tipos de validez:
Validez interna: existe validez interna cuando hay una adecuada conceptualización y operacionalización de la variable y, obviamente, existe correspondencia entre ambas.
Puede que la conceptualización sea más amplia que la operacionalización o viceversa. También puede que se de una combinación de ambas posibilidades, es decir que la operacionalización cubra parcialmente a la variable y a la vez la exceda.
Si bien ningún procedimiento es infalible a la hora de establecer si existe o no validez interna existen dos ayudas fundamentales: la (p.12) (Guillermo Morone, Métodos y técnicas de la investigación científica) revisión bibliográfica y la consulta a especialistas en el tema.
Validez externa: se refiere básicamente a la confianza o veracidad de la fuente de información. Esto en ocasiones intenta solucionarse mediante técnicas que muchas veces resultan poco operativas, tales como cotejar con los gestos de la persona o enviar a otro a que realice las mismas indagaciones.
Por otra parte un indicador o instrumento de medición es confiable cuando, administrado sucesivamente a una misma muestra o población (sin que hayan cambiado las condiciones iniciales) reproduce los mismos resultados.
La confiabilidad es una condición para que exista validez. Difícilmente un instrumento poco confiable resulte válido. Pero, por otra parte, de nada sirve que sea confiable si no se mide lo que se pretende medir. (p.13) (Guillermo Morone,Ibid. p.13).
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