El difunto cardenal Eduardo Pironio, escribió una hermosa oración a la Virgen María, Señora de la Nochebuena. Y en sus palabras finales, evoca el dolor de algunas familias diciendo: "En algún pueblo no habrá Navidad"..., porque están en guerra"..., también nosotros diremos en algunas familias, no habrá Navidad, porque han destruido lo más bello de las familias , los hijos lastimados, las familias humilladas, los derechos violados y no reconocidos.
Pero a pesar de los dramas, precisamente Jesús, viene a consolar, a caminar con el hombre lastimado de cada rincón de la tierra, viene a elevar ésta hermosa dignidad del hombre, a ratos vulnerada, tan destruida, cuando no se reconoce la vocación para la cual hemos sido creados. La Navidad, es la visita del Hijo de Dios, hecho Hombre, el misterio de un Dios escondido que se hace un Dios revelado, para llenar de luz, la oscuridad que habita entre los hombres y mostrarle de nuevo, la condición de verdad, para la cual ha sido creado. Dios viene al encuentro de todo hombre en el silencio, en la discreción, por ello es contradictorio una Navidad, en el ruido, en el bullicio, en la humillación, en el despilfarro de bienes, cuando precisamente Jesús viene en la simplicidad, en el silencio de una noche.
Como ofreciendo disculpas a los hombres, por su visita, como lo dijera el conocido padre español, José Luis Martín Descalzo.
La Navidad es ocasión de encuentro, para los que están lejos, Jesús los reúne en torno al misterio del afecto de un Dios lejano, que se hace cercano. Que todas las familias puedan reunirse al calor de una mesa, una historia, de una bandeja de alimentos que nos recuerde la humanidad del Dios del amor y del Dios de la libertad. Feliz Navidad, para todos los que en éste año, se hayan visto marcados por el dolor, por la soledad, por las dificultades de la vida, el buen Dios nos acoge y nos consuela con su amor de verdad.
Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera.
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