Recuerdo que mis padres con su amor, me enseñaron a no desperdiciar el alimento. Ahora en una situación crítica, veo cómo los trocitos de carne guardados con delicadeza en la nevera, constituyen un manjar exquisito. El pan frío, tieso pan francés, disfrazado con papel para que no se descomponga, hace parte de un tesoro culinario.
Me enseñaron que era preciso comer todo lo que se nos servía a la mesa, porque nunca se sabe. Cuando fuí extranjero en otros lugares, todo lo saboreaba, aún sin conocerlo, cuando me lo ofrecían como sano alimento.
Ahora me da alegría cuando escucho en la radio, o veo en la televisión, que muchos científicos estudian para salvar la humanidad. Entonces ratifico lo aprendido, que la educación salva vidas.
Cuando nos enseñaron a tomar decisiones en libertad, porque de ellas, las acciones tienen consecuencias de vida o muerte, de felicidad o de tristeza, de orgullo en el buen sentido o de deshonor.
Cuando nos enseñaron que estamos conectados en la humanidad por la condición de pertenecer a ésta especie maravillosa, que estando en Australia, España, Francia o en Italia, somos seres humanos unidos, en ésta extraordinaria humanidad. Estamos inevitablemente unidos aunque pretendamos en ocasiones negarlo.
Me satisface recordar cuando desde niño, me enseñaron a obedecer, a respetar la autoridad, a no imponer mis caprichos por encima de la verdad, ya sea religiosa, filosófica, teológica o científica en general. Entendí que cuando mis padres me decían : "No salgas", comprendí que era sólo que ellos me amaban , lo hacían por amor a mi vida, para evitarme dolores y peligros que yo aún desconocía.
La educación, sí salva, sí cambia vidas, como lo dicen Savater y Chomsky, cuando entendemos el lenguaje, somos seres libres en el sentido de la palabra y mejores seres humanos. Christine Ponsard, francesa, decía que : "La educación es una historia de amor", uno educa , corrige a quien ama, educamos por amor a la vida, por lo tanto educamos para estar bien unidos a una etnia que se llama humanidad, a la cual estamos totalmente abrazados, en cualquier rincón del planeta.
Educamos nuestros hijos para salvarlos, para evitarles dolores que aún no conocen; educamos a los que amamos, para no perderlos de vista, para no perderlos de nuestros afectos, de nuestras vidas, porque sabemos todo lo que significan para nosotros. Porque sabemos toda la felicidad que procuran a nuestro ser, a nuestra alma, a nuestros ojos, a la sonrisa que nos arrancan cada mañana, al palpitar del corazón, cuando se cruzan nuestras miradas, por todo ésto vale la educación, y no hablo de diplomas o títulos universitarios, hablo de la razón, del corazón o en últimas hablo del amor, de la humanidad que llega a través del camino de la educación recibida, de los que nos han amado desde la gratuidad. Nos enseñaron a vivir, sólo a éso a vivir, pero de verdad.
(Cartago- Valle del Cauca) Domingo 12:55 medio día)
Jesús Hernando Camacho Mosquera.
Excelente reflexión Capellán Jesús Hernando Camacho.
ResponderEliminarMuchas gracias por tan valioso aporte.
Dios lo bendiga 🙏🏼
Muchas gracias. Estamos aprovechando la circunstancia, que nos permite estar con nosotros mismos, que la velocidad del mundo nos ocupó y ahora vamos a aprovechar de nuevo. Éxitos.
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ResponderEliminarGracias Padre Hernando por ayudarnos a darle sentido a cada acto, circunstancia y realidad de la vida.
ResponderEliminarTodos estamos unidos, en una amable condición de existencia y es lindo compartir éstas experiencias de vida. Gracias a ti.
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