Las madres, siempre suelen dar indicaciones a sus hijos antes de partir al trabajo. Entre ellas, cuando éramos niños, muy importante organizar las camas, antes de ir a jugar y después del desayuno, organizar un poco la casa.
Como es de esperar, hicimos todo lo contrario: Desayunamos(correcto), dejamos las camas sin tender (incorrecto), dejamos la casa sin limpiar (incorrecto) y nos dedicamos a jugar, al "Ladrón y al Policía".
Para lograr el éxito del drama, sugerimos que el más fuerte entre nosotros tomaría el rol del ladrón y el resto de hermanos, haríamos de precisos policías. El juego comenzó con la persecución y capturamos rápidamente el ladrón. Como en toda buena película que se respete, lo esposamos y lo amarramos con cuerdas, de pies y manos. Era para nuestro hermano mayor, imposible moverse.
A ratos, la suerte y el tiempo, parecen no coincidir con nosotros mismos ni con las aspiraciones de pasar una mañana encantadora en medio del juego, en medio de los placeres más agradables de la vida misma.Esperábamos el regreso de nuestra madre muy tarde en la noche como de costumbre. Mi madre llegó antes de lo previsto y todos, escapamos como alma que lleva el diablo. Es posible, que no se sospeche del único que no pudo correr, ni desarrollar velocidades aptas para salvar la vida. Mi hermano mayor, fue castigado gracias a las ataduras que le habíamos organizado.
Allí aprendimos, que todo en la vida humana, tiene un proceso, que unas cosas van detrás de otras, que cuando todo está en orden el placer es verdadero, la vida es más agradable y la existencia es más hermosa. La lección que nos dio la vida, era que cuando los procesos se logran, uno tiene ocasiones verdaderas, momentos de juegos que comunican la alegría y que dan ocasión, para crecer y compartir.
Descubrimos las inteligencias de los pequeños, que saben distinguir entre lo malo y lo bueno, los roles de quienes infringen la ley y de los encargados de hacer cumplir lo mandado, lo justo. Aprendimos que cuando no hay orden, se da el desorden el caos. la inconsistencia de la vida y muchas cosas más.
(Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera).
(Mil amores, Solaposólo) Sietemujeres.
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