jueves, 9 de julio de 2015

LA EDUCACION CAMBIA LA VIDA: LIBERA DEL CAOS SOCIAL

Fernando Savater, uno de los grandes pensadores españoles, dice  que la "Educación, es lo que permite a los seres humanos, salir del caos social"...
Pero la educación, conlleva también unas normas, una disciplina, un estilo de vida, una actitud frente a lo que vemos, a lo que poseemos y la manera como lo usamos.

Un día sin carro, sin motos, dentro de las posibles dificultades, angustias, poca costumbre para muchos ciudadanos, nos permite sin duda entender que muchas cosas de las que usamos cotidianamente, no son absolutas, ni prolongación de nuestros cuerpos, ni son incondicionales para vivir con dignidad una vida normal.

Pero es bueno recordar, que los grandes maestros , los primeros en educarnos en las normas, en la disciplina, son nuestros padres, nuestras familias que poco a poco, van dirigiendo con sabiduría, pero sobre todo con amor la orientación de nuestras vidas. Un padre de familia que con su pequeño, recorre las calles de la ciudad en contravía, no sólo pone en peligro la vida de su hijo, sino que lo deseduca para la verdad de la existencia humana. Lo hace amigo del error, lo hace cercano a la delincuencia. Será el mismo adolescente que causará todo posible accidente, apareciendo sorpresivamente en contravía en las carreteras y calles de la ciudad.

La disciplina decía, uno de nuestros visitantes de la Iglesia Católica diplomática, es un estilo de vida. No es lo mismo la disciplina de un hombre casado a la disciplina de un hombre o de una mujer soltera. Cada uno observa un estilo de vida, una manera de existir, de vivir , o de ser. La disciplina de un estudiante no es la misma disciplina de un joven, que no tiene acceso a la educación. No se puede esperar, que quienes no se dedican diariamente a la lectura, a la investigación amorosa de los libros, a la responsabilidad cotidiana de la asistencia a las escuelas , colegios o universidades, pueda ser un buen profesional, un hombre o mujer de valores, con la curiosidad de lo bello y de lo bueno.

Muchos nos han enseñado, citando a uno de los grandes hombres que "Lo que no se conoce no se ama, y lo que no se ama, no se redime". Quienes hacemos parte de la formación de los jóvenes, estamos invitados a crear en ellos una nueva actitud, frente al conocimiento, una curiosidad que despierte en cada uno de los jóvenes, el deseo de conocer, de desear lo bello, lo grande, lo que realmente nos hace auténticos seres humanos, lo que nos hace personas.

El amor, también implica una disciplina, una manera de existir, de mirar, de acompañar, de corregir, de decir con gran sabiduría lo que nos hace daño como seres humanos y lo que nos hace seres felices. Ser feliz es entrar en un camino de búsqueda de las maneras que conquistan una vía al conocimiento de sí mismo, al conocimiento del otro, pero sobre todo al reconocimiento de los errores propios, que lastiman lo humano.

"Equivocarse es humano, pero es diabólico permanecer en el error". Los padres de familia que permiten que sus hijos, abandonen lentamente la disciplina escolar, colegial o universitaria, les impiden caminar por el sendero de la verdadera felicidad a sus hijos. Los padres de familia que se emancipan contra las exigencias de escuelas y colegios, no comprenden a cabalidad que la vida feliz, implica un estilo que se construye poco a poco en la niñez, en el deporte, en la curiosidad de lo bello, de una exposición de pintura, en la fatiga que implica el trabajo individual o colectivo estratégicamente planeado en los centros educativos.

El estilo de vida, es una educación no solamente de conocimientos adquiridos, ni maneras intelectuales de datos y cifras; es aprender lo básicamente humano, es decir, palabras claves como: por favor, muchas gracias, buenas tardes, mucho gusto en conocerlo. Es importante recordar que nosotros somos lo que decimos, de una u otra manera, somos lo que pensamos en parte, lo que nos han enseñado en nuestros hogares.
Es triste ver en el panorama actual, cuando se descubren delincuentes, donde el padre o la madre, son los primeros iniciadores en el delito. No parecen que amaran sus hijos, no parecen que desearan la felicidad de los mismos, pues en muchas ocasiones son los inexpertos en el delito , los que primero fallecen en las acciones delincuenciales.


Todos vemos con agrado los logros de muchos deportistas, a nivel nacional e internacional, cómo los sacrificios de cada uno de ellos, les ha hecho mejores personas, les ha permitido entrar en un mundo diverso, de conocimiento, un conocimiento de estilos de vida, de países, de personas que han logrado con grandes sacrificios y dificultades el llegar a ser seres humanos con actitudes diversas frente a la vida, frente al dolor, frente al sufrimiento.

Hemos visto con gran alegría, ver partir los jóvenes a otros rincones del planeta, demostrando que la disciplina, el valor de lo bello, el deseo de lo más grande, hace verdaderos seres felices. Familias ocupadas en compartir las alegrías y los éxitos de haber acompañado sus hijos con gran dedicación y con gran honradez humana. La educación, cambia la vida, la ausencia de ella hace seres infelices.


Pbro. Jesús Hernando Camacho Mosquera (Cartago Hoy) 2015

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